“La clave para avanzar hacia la eliminación de los espectáculos taurinos es el PSOE”

por Redacción
09/06/2021

Vegano de convicción y animalista de larga trayectoria militante Sergio García es, desde enero de 2020, el primer director general de Derechos de los Animales de un Gobierno en España. En conversación afable, larga y distendida, García repasa para Somos Veganos su labor al frente de dicha Dirección General y lanza algunos esbozos sobre la futura Ley de Protección de Derechos de los Animales.

La Dirección General de Derechos de los Animales se crea en enero de 2020. ¿Qué balance hace de su labor hasta ahora?

El balance es en algunas cuestiones positivo, pero en otras quizá no tanto. No esperaba que a un mes de estar nombrado nos viniera la que nos vino encima: una pandemia mundial. El estado de alarma trastocó la planificación a la hora de hacer cambios legislativos. La protección de los animales es una cuestión que este país no había abordado nunca, había un vacío en la materia y tuvimos que dedicar ese primer año a atender la urgencia de la pandemia.

El resultado fue positivo dentro de la situación en la que estábamos: hubo recomendaciones para las personas que conviven con animales, garantizamos la protección de los animales en espacios limitados, velando para que pudieran salir a la calle, etc. Fue la primera vez que se hablaba desde un Gobierno de España de colonias felinas, de veterinarios, de dar paseos a los perros, etc. En la actualidad, estamos retomando las líneas de modificación normativa que teníamos planteadas para la primera parte de la legislatura.

Uno de los aspectos centrales de su labor ha sido la creación del programa Viopet, que da cobertura a las víctimas de violencia machista para que los animales no se queden bajo ‘custodia’ de los agresores. ¿Qué balance hace del mismo?

Desgraciadamente tenemos que hacer un balance muy positivo, aunque ojalá nadie llamase al proyecto Viopet. Tenemos una acogida muy amplia, parecía una cosa menor a priori pero cada día atendemos 2 o 3 casos.

Lamentablemente también tenemos llamadas de fascistas: se publicó un mensaje en Forocoches y tenemos muchos ‘cuñaos’ que llaman para insultar. Son una minoría que no hay que dejar de señalar ante una situación real de maltrato o violencia, como es el caso.

Declaraciones como las que hizo en 2019 un político de VOX en Zaragoza diciendo que había que sacrificar a los perros inadoptables, ¿alientan este tipo de comportamientos contra quienes defienden los derechos de los animales?

Es una reflexión de cómo son, esto lo hacen con muchos colectivos de personas. En el caso que comentas, usaron el eufemismo eutanasiar cuando ellos mismos rechazan la eutanasia. Lo que quisieron decir realmente es ejecutar.

Son una caricatura de sí mismos. Cuando defendíamos la modificación del Código Civil para que los animales dejasen de estar considerados como cosas, VOX fue el único partido que se opuso a esta norma, que es algo como una obviedad: la tierra es redonda y los perros sienten. Tienen que separarse de lo que piensa la sociedad en general, se quedan en ese reducto reaccionario a todo, y es evidente en algo como la protección animal.

Tenemos un poco de hostigamiento, a mi me han denunciado cazadores vinculados a este grupo político, he tenido amenazas de muerte… estos colectivos instigan a hacer este tipo de acciones.

Hemos tenido casos recientes de agresiones al colectivo LGTBIQ, y puede que alguien se tome la justicia por su mano con el colectivo animalista. Están consiguiendo crispar y hacer que, lo que para ellos es una pantomima en el Congreso, se traslade a la calle en un conflicto real.

“Planteamos que exista una pena de 6 meses a 1 año de prisión para quien abandone a un animal”

Cada año en España se abandonan a más de 300.000 animales de compañía, según la fundación Affinity. El abandono animal es un delito tipificado en el Código Penal con una pena de multa de 1 a 6 meses, y con sanciones de hasta 45.000 euros dependiendo de la Comunidad Autónoma. ¿Qué está pasando para que siga habiendo tantos abandonos?

Hay varias vías para entender la situación del abandono. Quizá el castigo o el señalamiento social a una persona que abandona a un animal es algo laxo. No se persigue y en el caso de que se localice a alguien, el castigo es ridículo. No se inician sanciones por abandonos porque al final lo que se permite es que la persona que ha abandonado recupere al animal y ahí acaba la sanción, sin evitarse un posible abandono posterior o situaciones de maltrato.

Hay que cambiar el Código Penal, y vamos a hacerlo junto a la nueva Ley de Protección de Derechos de los Animales. Planteamos que exista una pena de 6 meses a 1 año de prisión para quien abandone un animal. Aumentará la multa y se incluirá la inhabilitación para tenencia de animales de compañía.

Además hay otro problema, que parte de la identificación de los animales: Más del 80% no tienen identificación, no tienen chip. Es uno de los hándicaps que hay para reducir la tasa de abandono. Es importante, será una pata fundamental para reducir la tasa de abandonos, junto a fomentar la tenencia responsable.

Muchos de estos animales acaban en centros de protección animal que son competencia de los ayuntamientos, con mejores o peores condiciones. ¿Le gustaría que hubiera una red de centros de protección animal dependiente del Gobierno de España?

Me encantaría. Soy un ferviente defensor de la gestión pública directa, pero con una coordinación o codirección técnica con las entidades de protección animal. Con trabajadores públicos, con empleados de protección animal, una dirección del voluntariado, haciendo difusión y promoción de la tenencia responsable de animales, de las adopciones, etc. Ese sería el formato perfecto.

Mientras avanzamos hacia esa gestión, estamos trabajando en muchos ayuntamientos junto a la Federación Española de Municipios y Provincias, haciendo estudios y proponiendo mejoras del funcionamiento de estos centros, que tienen recursos pero no los optimizan al 100%.

“La Ley de Protección Animal puede resolver muchos problemas para las próximas décadas para los animales de compañía y domésticos”

El próximo 23 de septiembre se expondrán las principales líneas de la futura Ley de Protección de Derechos de los Animales. ¿Cómo va a ser esta ley?

Es una ley muy buena, que puede resolver muchos problemas para las próximas décadas a los animales de compañía y domésticos.

Pero somos una parte minoritaria en el Gobierno, y el socio mayoritario no quiere oír hablar, por ejemplo, de la tauromaquia. Si el reparto fuese a la inversa, esta ley de protección animal tendría una parte de eliminación, restricción o regulación de la normativa de espectáculos taurinos. Estos espectáculos tienen que estar fuera de las leyes de protección cultural, y debería ser una norma que la tauromaquia no pudiese recibir subvenciones. Esto estaría dentro de la ley si fuésemos 130 diputados.

Por otra parte haremos un gran avance en materia de zoológicos, en cuestión de visones, explotaciones peleteras, o compraventa de animales. Ya no se va a poder comprar cualquier animal como se hacía en nuestro país, comprando incluso animales que podían llegar a causar problemas medioambientales. Nos gustaría que la ley tuviera el mayor apoyo posible, porque cuanto más apoyo tenga, menos se va a modificar en los trámites parlamentarios.

¿Va a incluirse finalmente la obligatoriedad de que todos los animales tengan un DNI electrónico?

El DNI animal lo planteábamos básicamente como una puerta de acceso a los registros de las diferentes comunidades autónomas coordinados en uno solo, a nivel estatal. No es un documento nuevo, pero sirve para acceder a los registros.

Va incluido también el SERPA, sistema estatal de registros de protección animal. También habrá un registro de criadores profesionales, de asociaciones de protección animal, de personas inhabilitadas para la tenencia de animales, de núcleos zoológicos, o de profesionales del comportamiento de animales de compañía.

No solo hay que establecer mecanismos de control, hay que modificar el Código Penal para los delitos de maltrato animal. No puede ser que se tenga sensación de impunidad ante el maltrato animal. Ahora haremos que cada persona tenga responsabilidad, durante más de una década.

¿Se hará más hincapié en evitar el sufrimiento de los animales en las grandes granjas industriales?

No tenemos capacidad para cambiar la regulación que ya existe a nivel europeo, pero planteamos algunas cosas como los sistemas de videovigilancia. Hemos iniciado reuniones con ministerios para revisar todo lo que tiene que ver con el bienestar animal en este tipo de instalaciones. Es mejorable revisar los protocolos de experimentación, y nos planteamos un calendario de incentivos económicos para trabajar métodos alternativos a la experimentación con animales.

“Aunque solo consigamos salvar un animal, solo uno, ya habrá merecido la pena este esfuerzo”

Como vegano y animalista militante convencido de larga trayectoria, ¿cómo lleva que en España siga habiendo prácticas de tortura animal en mataderos, granjas, laboratorios, circos con animales…?

En lo personal es muy difícil, es frustrante. Cuando a mi Pablo Iglesias me llamó para plantearme este puesto entendí que nunca se iba a avanzar todo lo que me gustaría como activista. Pero si puedo salir de la Dirección General de Derechos de los Animales y dejar las bases sentadas para iniciar una serie de modificaciones normativas en cuanto a educación en la protección animal, bienvenido será.

Aunque solo consigamos salvar un animal, solo uno, ya habrá merecido la pena este esfuerzo. Vamos a conseguir salvar vidas, sentando unas bases para que nuestro país deje de estar en el blanco y negro de la protección animal: tenemos que ir hacia un país en color.

Entendemos que la protección animal es un sentir mayoritario, y hay que avanzar en ese recorrido legal. Esperamos dejar las cosas mejor que cuando las encontramos. Formamos parte de un Ministerio que forma parte de una coalición (Unidas Podemos), que es minoritaria en el Gobierno. Somos una cuarta parte y se nota mucho que somos minoritarios en el Consejo de Ministros. Vamos a proponer todo lo que esté en nuestra mano.

Hace unos meses el ministro Garzón animó a los españoles a consumir menos carne. Esto puso en pie de guerra al lobby ganadero y cárnico e incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo que “un chuletón al punto es imbatible”. ¿Estuvo bien lanzada esa campaña por parte del ministro de Consumo?

Se abrió un debate importante. La campaña empezó con mucha caricatura hacia lo que dijo Garzón, pero acabó con la inmensa mayoría de las personas diciendo que tenía razón.

Muchos tuvieron que envainarse sus palabras, porque sus propias administraciones y consejerías tenían la misma recomendación de reducir el consumo de carne. En este sentido, algunos socialistas son un poco catetos. La Organización Mundial de la Salud lo recomienda también: hay que reducir el consumo de carne. Defender algo que sabes que no está bien solo porque hay una ola de críticas a alguien te define como un cateto.

Y más en una época en la que existen múltiples alternativas de productos veganos que consiguen un sabor y una textura muy parecidas a las de la carne.

Sí. Estos productos sirven para que los no veganos entren en un mundo vegano. Pero hay que tener en cuenta que son productos para un día, para consumir muy de vez en cuando. Los veganos nos hemos acostumbrado a comer con una base de legumbre, frutos secos… Yo soy el primero que va al supermercado a probar los productos nuevos, pero son ultraprocesados, con una gran huella ambiental. Aunque, eso sí, tienen también la parte de no comernos a otro ser vivo.

“Todo lo que sea eliminar espectáculos donde se maltrata animales es un acierto”.

Hablemos un poquito de una de las polémicas del verano en torno a los animales: la suspensión de la feria taurina de Gijón. ¿Cree que la alcaldesa de Gijón acertó o se equivocó al suspender las corridas de toros por el hecho de que dos toros que iban a lidiarse en la plaza se llamasen Nigeriano y Feminista?

Todo lo que sea eliminar espectáculos donde se maltrata animales es un acierto. Lo de los nombres es la gota que colma el vaso. Asturias tiene los espectáculos taurinos prácticamente olvidados, y la protección animal trasciende a otros colectivos, esto tuvo más que ver con la lucha racista y feminista.

La clave en estos próximos años para conseguir avanzar hacia la eliminación de estos espectáculos taurinos es el PSOE. Hay una gran parte de la sociedad que es abolicionista o restrictiva de la tauromaquia, y los protectores de ella no representan ni al 10% de la población. Deberían hacer un viraje hacia esa parte de la balanza donde nos encontramos nosotros. No prohibir los toros, pero dejar de financiarlos con dinero público. Nadie lo recordaría dentro de una época…

¿Por qué cree que el PSOE no se atreve a ello? ¿Perdería demasiados votos en ciertos ámbitos rurales?

Tiene que ver con que, en muchos sitios, es el único espectáculo que se promueve desde las administraciones públicas. Si los ayuntamientos gobernados por el PSOE ofreciesen alternativas de eventos para diversos grupos de la sociedad, estos eventos taurinos se olvidarían. En las vaquillas, por ejemplo, se junta todo el mundo en la plaza del pueblo. Pero hay otras actividades que pueden conseguir el mismo efecto.

Es el paso que le falta al PSOE, que tiene miedo a dar pequeños pasos desde el punto de vista progresista. Lo vemos en otros ámbitos: el precio de la luz, en temas de vivienda o alquiler… Les cuesta dar ciertos pasos hacia lo que es un ambiente más progresista. Toca ir empujando a estos compañeros de Gobierno hacia la eliminación de la tauromaquia, o al menos hacia impedir que matar un toro pueda ser considerado bien de interés cultural.

¿Qué haría falta para erradicar totalmente el sufrimiento animal de nuestro país?

Si tuviéramos un Gobierno mayoritario de Unidas Podemos podríamos acabar con el maltrato animal, con los espectáculos con animales sin necesidad de prohibirlos, sin darles soporte, ni dejando que los menores participen en espectáculos violentos.

Con una legislatura de gobierno de Unidas Podemos podríamos abrir un camino importante. Hay un cambio social latente que no se acaba de certificar en el voto. Debemos trabajar para conseguirlo.

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